Preguntas, chateando, si mi voz es dulce. Te escribo las palabras que tanto te descolocan. "No lo sé". Insistes. Quieres saber si es grave, dulce, natural. Te contesto que todo intento de pronunciar palabra es forzar la voz, así que natural, desde luego, no es.
Prefiero estar callado. Tú también callas, a regañadientes, y continuamos la conversación en silencio.
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)
No hay comentarios.:
Publicar un comentario